Palabras

Cordón umbilical con la primera juventud de la que irremisiblemente uno no puede desprenderse.

  • Calle del Aire (2010)

    Plenitud

    Aniquilarse en el Amor
    es lo más elevado que conozco.
    Hadewijch de Amberes, 1240

    Sin saberlo te ves atrapado
    en las fauces del amor,
    un guepardo sigiloso y hambriento
    en busca de una presa fácil.
    de repente un salto al vacío,
    sin red, sin esperanza, ingrávido.
    Y todo se vuelve de un rojo sangre,
    una emoción descarnada
    que te invade.
    Ya no eres tú, sólo aire
    que ruge furioso: sal, maresía,
    brisa, transparencia.

    Alfonso Delgado
    Octubre , 2010

    Danzaire

    Una voz solitaria se levanta
    sin designio en el fondo del alma
    tan inmaterial como un rayo de sol.
    Katherine Philips, 1631-64

    Leve, hoja que cae
    danzando, desnuda, única
    mecida por el viento,
    ahora verde, rojiza, ámbar,
    inútil y bella como tantas
    otras miles de hojas que
    han recorrido aires parecidos,
    desde la copa arbórea
    hasta el suelo húmedo para
    formar con las frutas que
    se desintegran, mixtura promiscua,
    un manto de broza,
    alimento de la tierra.

    Leve, hoja que cae,
    pálida como el olvido.

    Alfonso Delgado
    Octubre, 2010

    Novilunio

    Ah, mi amor, no tengas
    miedo de la carencia: ella
    es nuestro destino más grande.
    Clarice Lispector, 1964

    No hay puerta ni ventanas,
    ni alfombra roja que
    nos reciba, sin embargo,
    hierba, musgo y flores
    silvestres lo cubren todo,
    la brisa del océano te
    sirve de pijama y las
    nubes son magníficos
    edredones con los que
    cubrir nuestros cuerpos
    inmateriales que de
    tanto vagar se
    han vuelto aire

    Alfonso Delgado
    Octubre, 2010

    Celos del aire

    Doy suspiros al aire
    y nadie se me los lleva
    Canción popular

    La mujer abre su boca
    el aliento caliente dibuja
    una estela que se propaga
    como un cometa que
    termina diluyéndose en
    polvo de estrellas.
    La garganta de la mujer
    es aire apasionado que
    desbroza melodía bizantina,
    lamento sefardí, canto andalusí,
    petenera o blues eternos,
    que se desliza por los sentidos,
    rozado, venenoso, decadente,
    dulce como una puesta de sol,
    inaprehensible, seductor,
    incomprensible, eco de cuerda
    de violín al ser pulsada,
    túnel de aire fresco
    que no se posee ni se toca,
    un estado de ingravidez
    parecido al infinito.

    Alfonso Delgado
    Octubre, 2010

  • Oceana (2011)

    Danzaire

    Llegué a tus orillas sin rumbo,
    con el corazón maltrecho de esperanzas
    abandonado a una suerte misteriosa,
    con la pasión cansada de
    tantas mentiras y “te quieros”,
    oteando el horizonte de tu alma,
    estrella de mar, líquida de luz.
    Conseguí navegar en tus azules,
    oceánico grumete, bebedor de tus caricias,
    rescatado en tu regazo,
    vientre de arena, playa perdida
    y nunca habitada por huella humana,
    música de caracolas y silencios.
    Me esperabas en el último de los puertos,
    Sirena feliz e infinita.

    Alfonso Delgado
    Mayo, 2011

    Reminiscencias

    En tu nombre navegan
    las caricias de los amantes,
    flechas que danzan silbando
    muy cerca del corazón,
    las que van a clavarse
    en el centro justo de las selvas,
    floresta para el sosiego
    donde viven las almas
    de los felinos más hermosos.

    Alfonso Delgado
    Mayo, 2011

    Vibrato

    A Michal Dedecjus

    El corazón es un pez
    rojo que bucea dentro
    de tu cuerpo, que
    respira la música del silencio,
    misterioso y acuoso.
    recuerda que en la noche
    de los tiempos
    también tú,
    fuiste un pez.

    Alfonso Delgado
    Mayo, 2011

    Victoria y el mar

    Tenía una voz llena de pájaros, ángeles misteriosos que volaban tan alto que ningún humano pudo atraparlos, seres tan blancos que se confundían con el cielo, como su alma.

    Vivió para la música y sintió a lo largo de su vida el éxito, pero también el desdén y casi el olvido.

    Victoria de los Ángeles, garganta portentosa, ojos de seda, murió en silencio, solitaria, sin laureles ni coronas.

    Ella, soprano prodigiosa, siempre quiso cantar “Alfonsina y el mar”. Poco antes de morir había pedido la partitura a Argentina, pero no llegó a tiempo.

    Evocarla es nuestro pequeño homenaje.

    Alfonso Delgado
    Mayo, 2011

  • Final de viaje (2011)

    En la borda el sabor a salitre
    me llama a ser océano.
    Valoro la distancia
    y alzo el vuelo

    Hart Crane

    Hubo un momento en que se aspiraba a la belleza, cuando la vida era algo más que el paso rutinario de los días.

    Hubo un momento en que la poesía apareció libre y desnuda… quizás sólo fue un instante.

    Hoy se lee poca poesía y pocas personas ganan su tiempo deambulando por salas de exposiciones, disfrutando con la pintura, la escultura, la fotografía u otras artes visuales. Vivimos la pobreza de no ser sensibles al arte, en esta época de la inmediatez y la tecnología, pero todavía queda gente como ustedes que creen en el poder de los sueños, beben sosegadamente momentos mágicos de la vida y no les niegan el pan y la sal a los artistas.

    Hay seres tan sensibles que se abrazan desesperados al blanco resbaladizo de la muerte, porque dieron más de lo que recibieron, la locura del desamor y del olvido les partió el alma.

    Marguerite Yourcenar escribió “los poetas solamente se deshacen, pero no mueren”.

    Vladimir Maiakoski, Alejandra Pizarnik, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Hart Crane o Alfonsina Storni, grandes poetas, suicidas, “heridos de amor herido”, agotados de arrebato, vivieron tan intensamente que cuando murieron se convirtieron, como las sirenas, en espuma libre de la mar. Cerrar los ojos y deslizarse.

    Alfonso Delgado
    Mayo, 2011

  • El color, la vida ¿por qué no? (2011)

    Mi vida no se paró. Entonces descubrí otra forma de mirar el mundo. A veces creemos saberlo todo sobre la existencia cuando, en realidad, sólo conocemos retazos sobre el placer y el dolor, una complicada tela de araña que se teje frágil, silenciosamente sobre nuestros sueños, desde que nacemos hasta la muerte.

    Orgullo, ceguera, vanidad de vanidades. No conocemos casi nada, encerrados en nuestra coraza de egoísmos, defendiéndonos de todo aquello que nos amenaza, que no queremos ver o saber, huyendo de nosotros mismos…

    Ese rojo es demasiado atrevido

    Porque somos incapaces de vivir abiertamente…

    Siempre de negro o de gris, neutros, aburridos

    De interpretar con pasión…

    Mira la Luna: quiero comerme el amarillo

    Malos músicos, torpes artesanos, abocados irremisiblemente al fracaso, por cobardía, por miedo al miedo.

    Pero de pronto se puede tener una visión diferente de la existencia, un encuentro lúcido, espiritual y físico a la vez. Es el ARTE con mayúsculas, abrirte, crecer, expandirte, cabalgar como un caballo salvaje a la luz del sol o misterioso compañero de la luna que es capaz de mover las mareas.

    Todo lo dicho puede parecer vano o mil veces oído, pero sólo quien lo experimenta podrá comprenderlo. La mente no tiene límites, el planeta es una casa abierta y nadie deberá impedirte el paso…

    ¡Magenta, violeta, ocre, siena, cadmio!

    La felicidad no es un talismán fruto del azar, ni siquiera tienen que ver con la alegría o la seguridad. La felicidad es una mancha de emoción interna, parecida a los colores, infinitos en tonos y matices… el blanco no se considera un color, el negro tampoco.

    Azul marino, azul de arabia, azul cobalto, azul turquesa

    Rojo escarlata, rojo bermellón, rojo inglés, rojo veneciano

    Naranja oxidado, naranja de oriente, naranja tostado, naranja de Calabria

    No hay una única visión, cada cual debe agilizar el movimiento de su brazo, dinamizar su mente. Siempre para aprender hay que rozar el error y muchas veces el fracaso, aprender a elegir para alcanzar más tarde la orilla deseada. Disfrutar del arte exige una entrega completa, soltar amarras, embarcarte hacia el futuro.

    Quizás el trabajo dentro del color nos ayude a adivinar quienes somos o a sospechar quienes pudimos ser, emprender un largo viaje, elegir, mezclando, mixturando, arriesgando, creadores libertarios desafiando los convencionalismos.

    Ojalá que al final no seamos más que espíritus vagabundos que pintan libres los colores de la vida… y los colores sólo existen cuando aparece la luz.

    Alfonso Delgado
    Octubre, 2011

  • Los tigres, el corazón, la vida… (2012)

    Estábamos rodeados de un montón de tigres tímidos
    que esperaban a saltar en cuanto apareciere una presa propicia.
    Pero los tigres son más hermosos
    Jean Rhys

    No sé si la belleza y el dolor son soportables cuando fortuitamente se unen. Lo cierto es que la vida puede ser una sombra felina, transgresión depredadora que permanece agazapada, acechando a nuestros corazones y, a veces, a nuestra fragilidad.

    El desamor dejó a un corazón herido, abandonado en las profundidades de la selva, donde apenas llegan los rayos del sol y aunque amenazado por una humedad devastadora, permaneció allí, en la tierra, entre orquídeas y anturios, tapizado por el musgo, pero aún vibrante pitanga agridulce, fruta extraña y deseable, hasta una madrugada en la que un tigre lo portó en sus fauces, como lo haría con unas de sus crías, hasta la orilla de un gran río por el que aquel corazón indefenso navegó hasta alcanzar la mar, desprendiéndose en su travesía de la pesadumbre de la tierra, tornándose pez escurridizo o pulido canto rodado. Las olas lo dejaron varado en una playa desierta entre guijarros, conchas y caracolas que gemían con la pleamar y permanecían brillantes y tibios en marea baja. Los sentimientos, poco a poco, se vuelven sal o arena, las emociones extraviadas no dejan huellas, tan leves son, como la soledad del aire o el latido lejano de un corazón salvaje.

    El amor, al verdadero amor, solo se le reconoce cuando se ha perdido y un día, con un poco de suerte, vuelve a casa, hijo pródigo, lamentablemente herido, desnudo, famélico, un tigre manso al que das de comer de tu mano. Está demostrado que los leones son más fuertes, los leopardos más sigilosos pero, ya sabes, los tigres son más hermosos.

    Sin ninguna duda darías por la vida por una pasión tan intensa y absoluta. Emprendamos el viaje, la aventura secreta, nunca es tarde, los caminos están abiertos. Alguien nos observa sonriendo, nos llama insistentemente, nos espera desde lo alto, en una ventana abierta e iluminada.

    Alfonso Delgado
    Abril 2012

  • Laberintia (2013)

    TRES EN EL LABERINTO

    I
    El príncipe de Atenas

    Todo lo hermoso es tan
    difícil como raro
    Baruch Spinoza

    Teseo, detente un instante,
    reconoce en ti a Dédalo caído
    que arrastra,
    perdido en el laberinto
    sus alas rotas.

    Aunque no lo creas,
    también un día,
    los vientos estelares
    te borrarán el rostro,
    el agua dispersará
    tu memoria,
    poco quedará del joven que fuiste,
    apenas la huella
    de la felicidad compartida
    al calor de otro cuerpo,
    desnudo junto al tuyo,
    pero que, como al de Ariadna,
    abandonaste, ingrato, en Naxos.

    Te preguntarás entonces
    quien es el intruso que
    traicioneramente te habita,
    al que tú no reconoces,
    en qué momento insospechado
    te devoró la sombra
    de Asterión, el Minotauro,
    que igual que el viento
    se llevó las dunas,
    devastó las playas desiertas
    y te hurtó, en un parpadeo,
    la vida, el tiempo, la esperanza,
    cada instante de goce,
    cada uno de tus sueños.

    II
    El hijo del rey Minos

    El sol de la mañana reverberó en
    la espada de bronce. Ya no quedaba
    ni un vestigio de sangre ¿lo creerás Ariadna?
    -dijo Teseo-. El Minotaruro apenas se defendió.
    J. L. Borges

    Pero aguarda un momento,
    silenciemos las quejas
    la miel cicatriza las heridas,
    cambia de golpe tu cobardía
    por audacia, arriésgate,
    resucita de entre los vivos,
    huye de una vez del laberinto,
    transfigúrate en tormenta,
    flota vulnerable, por encima
    de tus equivocaciones,
    ilumínate, alcanza la oportunidad
    de vibrar intensamente,
    introduce tus manos en la tierra,
    libre saborea el amor,
    cómete la vida, si es tu deseo,
    prueba la aventura, diviértete,
    bebe hasta la última gota,
    antes de desaparecer para siempre.

    III
    Ariadna abandonada

     Me dicen que estoy en Naxos
    pero esta isla debería llamarse
    abandono, desengaño, traición.

    No puede existir dentro de
    Un cuerpo mortal máspena
    Y soledad que la que sufro.

    ¡Ay, amor, con qué cruel veneno
    me embriagaste!

    ¿Qué me diste,
    que me dejó aquí dormida
    sobre la arena, como una sirena ciega,
    como un ave sin alas,
    ausente, una mujer a la que dejaste
    un corazón vacío y en la boca
    el sabor de la sangre.

    Con el hilo que te salvó
    del laberinto
    podías también
    haberme aniquilado
    antes de dejarme
    víctima del amor
    no correspondido.

    Esta playa de Naxos
    es un lecho frío,
    esta isla debería llamarse
    silencio, desolación, olvido.

    Alfonso Delgado
    Abril, 2013


     

  • El guerrero de Riace (2013)

    EL GUERRERO DE RIACE

    A Lua Delgado

    Deseó alcanzar la luna
    pero aquella noche el mar
    era un oscuro terciopelo
    de musgo que cubría lascivo
    las tumbas de los argonautas.
    Escuchó el lamento
    que acunaba amorosamente
    el reflejo pálido
    que desprendía la diosa
    sobre las aguas.

    Hundido en las profundidades
    del mar,
    su cuerpo de bronce
    se crispaba desolado
    intentando alcanzar la luz,
    con la esperanza de regresar
    algún día
    del abandono y del frío.

    ¡Oh, luna, déjale morder
    tu carne agridulce,
    saciar su sed con tu resina,
    concédele el placer
    de volver al aire y a la tierra!

    Selene, la princesa silenciosa,
    escuchó las súplicas
    del muchacho de bronce y,
    en plenitud, le besó en la boca.

    Los hombres lo rescataron
    del naufragio,
    después de siglos.
    Su mirada fue entonces
    más hermosa y
    su desnudez espléndida,
    un bálsamo verde
    de sal y espuma

     Alfonso Delgado
    Abril, 2013